El comercio de hoy en dia podría quedar bien descrito con una sola palabra: represión.
El mercado es una verdadera dictadura a la que,curiosamente, nos sometemos con gusto. Nuestra musica es la que suena en los anuncios, nuestra comida al que grita con mas fuerza en televisión y nuestros vestidos lso más tentadores de las revistas.
Vivimos abocados al destino que los medios de comunicación eligen para nosotros, somos marionetas del mercado que tenemos la osadez de llenar nuestras carteras con "hemosos" billetes sin darnos cuenta de que no somos nosotros quienes los ponemos ahí.
Definitivamente, los productos nos comen a nosotros, la presión que ejercen los medios sobre nuestro bolsillo es de todo menos subliminal. Nuestra mente es catigada allí donde vayamos, tentada continuamente con los productos más prometedores, caramelos que huelen a progreso, calidad y elegancia pero que esconden bajo su envoltorio mentiras con sabor a burla.¿Se están riendo de nosotros?Quizás seria bueno replantearse esta cuestion, el germen de la publicidad es más efectivo de lo esperado y; hoy por hoy; son muy pocos los que no están aún infectados, los que miran las etiquetas y deciden con la cabeza más que con el bolsillo.
Parece ser que somos victumas de eta nueva era, de las 100 marcas de zumo y 70 canales de televisión, lo que más estremece es que queiremos más y más, ciegos de que ese "más" es sinónimo de gastos y engaños.Quizás nos autoengañemos para curarnos en salud; lo que esta claro es que su juego funciona; que no paramos de darles razones para seguir y que con cada uno de nuestros tickets votamos al mejor.
LLega la subordinación hasta tal punto que nosotros llegamos a ser la mejor publicidad;nosotros somos el ejército más fuerte en una guerra en la quegana el que grita más, es gracias a nosotros más que a la televisión, que se muestra inocente en nuestros salones, que los productos lleguen a los tops de ventas.
Sin embargo; la crisis economica está haciendonos ver la realidad; nos obliga a tratar con delicadeza nuestro bolsillo y a no fiarnos ni de nuestra sombra.
Ahora que es tiempo de cambios y revoluciones, deberiamos alzarnos en armas para sentar a este mercado ante los tribunales, ya está bien de ser acusados cuando en realidad deberiamos sentarnos con las víctimas.
Estad alerta; las sirenas de la indignación no paran de sonar y si este derroche sigue persiguiendonos la frustración terminará por subirsenos a la espalda.
Patricia Fierro